ASI SE HIZO
 
2010

Michel Hazanavicius nos cuenta todo sobre su película OSS 117: Perdido en Río (OSS 117: Rio ne répond plus)
 

Cartel Promocional de OSS 117: PERDIDO EN RIO

Doce años después de El Cairo, OSS 117 vuelve para una nueva misión en la otra punta del mundo. Tras la pista de un microfilm comprometido para el Estado Francés, el más célebre de nuestros agentes debe formar equipo con la más seductora de la teniente coronel del Mosad para capturar a un nazi chantajista. De las soleadas playas de Río a los exuberantes bosques del Amazonas, de las más profundas grutas secretas a la cumbre del Cristo de Corcovado, es una nueva aventura que empieza. Sea cual sea el peligro, sea cual sea lo que está en juego, siempre podemos contar con Hubert Bonisseur de la Bath para salir adelante…

P: ¿Cómo nace el proyecto de hacer un OSS número 2?

R: Para empezar no es un número 2, ya han pasado 8 años en los años 60s, y un centenar de libros. Quiero decir que OSS es evidentemente un personaje que se prepara para la serie. Es un espía, y en consecuencia, cada misión representa una nueva aventura. Por eso no podemos hablar realmente de continuación, sino más bien de nueva aventura. Dicho esto, ha habido ganas en común de continuar profundizando en este personaje, por parte de los productores Gaumont y Mandarin Cinéma, del guionista Jean François Halin, de Jean Dujardin, y de mi mismo. Ganas y el sentimiento muy fuerte de poner en marcha algo, pero el tema fuera suficientemente rico para continuar y que hubiera lugar al menos para otra película. Después, evidentemente, está la acogida que tuvo la primera película lo que nos permitió continuar. A menudo las “continuaciones” han sido peores que las primeras, eso era algo tan estimulante como decir que teníamos buenas razones, que el tema lo permitía, y que había una oportunidad de hacer una "continuación" con éxito.

P: ¿Cómo se aborda una continuación, o una segunda película?

R: Ese era exactamente el objetivo de esta película. Cómo hacer para que fuera al menos igual de bien que la primera. ¿Qué llevar con nosotros? Hacía falta a la vez aportar lo inesperado, y al mismo tiempo respetar el encuentro dado al espectador. Es decir, era necesario que la gente se reencontrara con lo que venía a ver, pero que al mismo tiempo, no tuviera nada que perderse. Por ejemplo, hemos evitado hacer una escena cantada como la escena de Bambino y de forma general todas las escenas "espejo", que hacían mucha referencia a la primera. Sobre todo hemos cuidado los elementos estructurales, pero que hacían más referencia al género en "El Cairo Nido de Espías", como al principio por ejemplo: fin de misión, retorno a Paris, exposición de una nueva misión, y por último llegada a un aeropuerto exótico lleno de espías hostiles. También hemos cuidado la naturaleza de los malos, los nazis, y por supuesto todo lo que caracteriza a OSS. La idea era no cambiar el personaje, sino las situaciones que ese personaje provoca.

P: ¿Qué quiere decir?

R: Hemos cambiado de época, la acción sucede doce años después. Esto nos ha permitido cuidar al personaje y todas sus tonterías, cambiar su relación con el mundo, sin cambiarlo a él, sino el mundo que lo rodea. Entre 1955 y 1967, el mundo evolucionó muchísimo, y OSS se encuentra ahora de cara a personas que toman la palabra. Las mujeres, los jóvenes, las minorías no se conforman con mirar con ojos reprobadores, sino que responden, con fuerza, y en vista de que OSS no es el más inteligente entre los hombres, rápidamente se ve en situación de fracaso. Es una novedad para él. También estaba la parte de la "pulla prohibida" de la primera película que era necesaria conservar. Su lado francés vagamente racista, en todo caso inculto, seguro de él, ignorante y superior. Hoy hay en Francia 36 minorías que permiten hacer este género de "pullas prohibidas". Aquellas donde se ha dicho que el personaje va demasiado lejos, que no es necesario hacer este género de chistes, y que se tome un pequeño momento para preguntar si la risa es posible. Para mí, no sólo hay árabes, Negros y judíos. Como se enfrentaba a los árabes en la primera, era necesario cambiar hacia los judíos.

P: ¿Por qué?

R: Al principio yo quería que la acción fuera en Israel, y la fecha de 1967 correspondiera a la guerra de los Seis Días, lo que nos permitía basarnos en un acontecimiento histórico. Jean-François estaba fuera, y además Jean frenó un poco porque no estaba muy contento con la idea. Y tenía razón. La relación con el conflicto actual en Israel nos hubiera privado realmente de la ingenuidad e inocencia necesaria en la película. Yo insistí sobre los judíos, y al hablarlo estuvimos de acuerdo en la idea de enviar a todo el mundo a Brasil. Partimos de la idea de buscar a los nazis en Sudamérica. De pronto todos estábamos contentos con esta dirección. El exotismo muy de los 60s de Brasil, la confrontación de los héroes con los judíos, una búsqueda en forma de persecución, luego más acción, todo eso nos permitía conservar todo lo que constituía nuestro personaje, cambiando los motores de la comedia, aunque también la fotografía.

P: ¿Qué quiere decir?

R: "El Cairo Nido de Espías" era una referencia formal a las películas de Hitchcock de la época de Vista Vision y las primeras de Bond, y no quería hacer lo mismo en "Perdido en Río". Cambiar de época me permitía llevar la película a otras referencias, otros cines, y cambiar ligeramente hacia otro género. Estamos en una película de menos investigación, con un héroe que habla mucho, pero una película de aventuras, con muchas escenas físicas. Por supuesto todo dentro de una estética muy de los años 60s.

P: Exactamente, ¿cuáles son las referencias de la película?

R: Son muchas y muy variadas. Podría citar casi una veintena de películas que van desde "Harper Detective Privado" a "El Hombre de Río" por supuesto, pasando por "El affair de Thomas Crown", "Con la Muerte en los Talones", y también la serie de "Matt Helm", "Al Servicio Secreto de Su Majestad", o "el Vagabundo de Tokio" de Suzuki o las películas de lucha mejicanas de los años 60, aunque evitaré los nombres, pero es cierto decir que aparte de dos trajes de OSS que están directamente "inspirados" (las comillas indican que no están inspirados, sino calcados) en los de Paul Newman en Harper, no hay "copiar-pegar". No creo que la película sea una parodia ni una imitación; es una película que se refiere al cine de esa época, pero que interpreta la idea de lo que se hizo más que sobre el conocimiento demasiado cinéfilo de esa época.

Por otra parte, una de las diferencias con la primera es que entre las dos épocas, la Nouvelle Vague pasó por allí y expuso todas las reglas a su paso. Las formas del cine eran a finales de los años 60 muy variadas y diferentes unas de otras. El clasicismo de los años 50 estaba muerto, y en 1967, las mismas majors americanas creaban imágenes "modernas". Salían de los estudios, e incluso el gran público de las películas buscaba tener una imagen más “cruda” más realista. No existe una imagen clásica de esa época, la imagen de Raoul Coutard no tiene nada que ver con la de "Bullitt" ni con la de James Bond, etc…

El trabajo sobre la imagen se hizo un poco más complejo de hacer porque no había muchas referencias. Fue necesario mezclar cosas, encontrar elementos muy vistosos como las escenas divididas en pantalla o los golpes de zoom, y cosas muy discretas como las luces más coloreadas en ciertas secuencias, o escenas rodadas en decorados naturales cuando se podían hacer en estudio. Aprovecho para resaltar el trabajo de Guillaume Schiffman –operador jefe-, que encontró el tono justo, que permite también que la película no sea parodia, sino que tenga un primer grado muy presente. De forma general, creo que el cuidado aportado a la estética de la película forma parte completamente del equilibrio del proyecto, y esto permite también a los actores decir tonterías enormes. Es un verdadero contrapeso.

Para acabar con la estética de la película, yo quería pasar un poco del tipo clásico de la primera, a algo más gráfico, con elementos más brillantes, más "pop". Elegí trabajar sobre una base de "realismo americano" sobre la que se mezclan elementos “no es oro todo lo que reluce”, más visibles. Hay un mal gusto muy agradable, muy de Las Vegas, al llenar la piscina del hotel de OSS con soberbias mujeres brasileñas que lo miran con ojos enamorados.

P: ¿Y los luchadores mejicanos?

R: Es un poco la misma voluntad de ir hacia lo "pop". Estábamos al final de la escritura. Teníamos una historia que nos servía, un guión que parecía divertido, pero faltaba justamente esta nota un poco débil, incongruente, el efecto un poco misterioso que no tiene nada que hacer allí. Yo elegí los luchadores mejicanos.

P: ¿Y por qué ellos?

R: Porque todos querían verse batir a dos hombres de 120 kilos sudando desnudos con mallas de lamé. En fin, así me lo parece. Al menos a mi me encanta.

P: ¿Y cómo fue la escritura?

R: Muy bien. Jean François y yo estábamos en terreno conocido, con el lujo inaudito de escribir con la música del personaje en la cabeza. Su ritmo, su voz, sus cejas, sus gestos, era muy cómodo y tranquilizador.

Habíamos intentado escribir una historia que no estuviera demasiado presente ni fuera demasiado débil, pero una de las grandes ventajas de esta película es que las escenas, los personajes, los lugares están completamente codificados, son totalmente significativos, y de una cierta forma la historia se explica toda sola. El espectador sabe siempre donde está y finalmente, no es necesario que se le explique demasiado porqué y cómo llegan las cosas, a partir del momento donde es normal que lleguen en este género de películas. Por ejemplo, al final cuando los héroes vuelven a la CIA, entran sin que ninguna persona le pida nada, no hay guardianes, personas, y estoy seguro de que 9 de cada 10 espectadores se lo pasan en grande. Porque creo (al menos lo espero) que eso es lo que esperan, es la tontería. Es por lo que el espectador estar al acecho. En todo caso es lo que se ha intentado hacer. La película es evidentemente una comedia y su primera ambición es hacer reír.

Después, la idea de hacer reír sin importar a qué precio, y uno de los grandes trucos de la escritura del guión era seleccionar las pullas para intentar hacer también una película coherente.

P: ¿Quiere decir?

R: Que cuando metes a dos guionistas en una oficina durante ocho meses y le pagas por decir tonterías, ellos dicen tonterías. El problema es organizar esas tonterías en una historia para hacer un guión que en sí mismo es un solo objetivo, permitir hacer una buena película. Todo eso para decir que con frecuencia bromeábamos durante diez horas sobre una situación o sobre una pulla o una parte de diálogo, para acabar diciendo «es demasiado idiota como para ponerlo en la película… »

P: Y el rodaje, ¿cómo fue?

R: Estupendamente bien; este equipo es como una segunda familia para cada uno de nosotros, y a pesar de todos los berenjenales inherentes a un rodaje, especialmente con un presupuesto como este, en el extranjero, todos fueron siempre solidarios unos con otros. Tiene algo de equipo de fútbol, un ambiente "donde no se descuida nada", y cuando alguien no está tan bien, no se juzga, se le ayuda. Es muy tranquilizador y muy estimulante para todos nosotros.

P: ¿Tenía el mismo equipo que la primera vez?

R: Si, prácticamente. Con un nuevo ayudante primero, James Canal, que ha sido una gran ayuda. Y el rodaje ha sido a veces agotador, pero era muy agradable y es un gran recuerdo. Rodar en Brasil, es igualmente uno de los grandes fantasmas. Muy frecuentemente pienso en los domingos por la noche cuando era pequeño, delante de la tele. Veía películas, y a veces mi madre decía "deben divertirse mucho, a pesar de todo… " Y bien, éramos nosotros los que se divertían, a pesar de todo… Es un placer infinito experimentarlo.

En cuanto al equipo brasileño, también ha sido una gran experiencia, era muy agradable encontrarse con todos por las mañanas, gente que no hablaba el mismo idioma, pero con quienes compartíamos el plató. Se trabajó con una sonrisa, y sólo tengo buenos recuerdos, no solo para mí, creo que también para muchos de ellos.

La única dificultad real es que Brasil es un país muy caro. A pesar de la extrema pobreza de una gran parte de la población, el país es caro y para un equipo francés es un verdadero lujo rodar allí. Afortunadamente los productores han sobrevivido. Pero por mi parte, ha hecho falta reescribir de forma bastante importante el guión para hacerlo entrar en el presupuesto. Hecho esto, creo que el guión y la película han ganado, en simplicidad, en fluidez, y seguramente en eficacia.

P: Y con Jean Dujardin, ¿cómo se desarrolló el trabajo?

R: Jean es un actor que para mí es excepcional. Llega al plató con un enorme trabajo tras él, eso hace que esté preparado para todo. Además sospecho que OSS se convirtió en una segunda piel para él, un poco como Johnny Weissmuller que acabó creyendo que era realmente Tarzán. Existe verdaderamente una osmosis entre su personaje y él, se estimulan el uno al otro, y es muy agradable para mí ser el que filma este encuentro. Tengo que precisar a pesar de esto que al verlo trabajar de cerca, es capaz evidentemente de interpretar muchos otros personajes y de trabajar en muchos otros registros, pero creo que tiene algo especial con OSS. En cuanto a lo que a mí respecta, es una gran oportunidad trabajar con un actor que exprime y encarna todos los matices del texto mejor de lo que se podía esperar, que lleva a cabo el plan mejor de lo que se podía esperar, y que además acepta todas las sugerencias y mejoras posibles. Siempre está dispuesto a ensayar cosas, porque se toma realmente el placer de trabajar, nunca a la fuerza o con malas energías. Además, tengo a veces la impresión de tener un Bluetooth, y que él integra su papel entre dos tomas y las indicaciones que he hecho y que olvidé darle. La película tendrá la vida que tenga, pero nosotros dos estamos orgullosos y de acuerdo con el resultado, y es ya toda una satisfacción para nosotros dos. Eso es ya así.

P: ¿Y los otros actores?

R: Es muy delicado responder esto, rápidamente, sobre el conjunto de los actores sin haber ojeado un catálogo. La película está construida en torno al personaje de OSS, y la marca de los otros actores no es muy fácil. Era necesario integrar a un equipo que tenía sus costumbres, sus códigos, etc…

Pero debo decir que todos los actores han interpretado perfectamente su papel y consiguieron imponerlo en el proyecto. Comenzaré por Louise Monot, que tenía la difícil tarea de encarnar el primer papel femenino. Ella debía aportar la seriedad necesaria dejando lugar para la comedia, debe estar en oposición a la necedad de OSS pero al mismo tiempo, no puede estar en el juicio sistemático de forma que tenga la simpatía del espectador por la pareja, es un equilibrio muy difícil de encontrar, entre la seductora, la mujer de acción y el payaso, y creo que ella lo consiguió perfectamente.

Alex Lutz, que hace el personaje de Heinrich, un joven hippy alemán, tiene también mucho mérito. Ha impuesto su personaje teniendo muy poco diálogo. Además no es evidente estar generalmente a la escucha, dejar lugar a las situaciones entre los otros dos personajes, y de ponerse en segundo plano.

También ha sido un placer enorme trabajar con Rüdiger Vogler. Es un actor mítico, que aceptó venir a hacer lo peor para un actor alemán. Un nazi, en una comedia francesa. He tenido la oportunidad porque le encantó la primera película de OSS, le encantó el guión y aceptó unirse al equipo. Es un actor increíble, que se pone completamente al servicio de la película, que integra con una rapidez fulgurante todo lo que se le dice. Es el tipo de actor que es una bendición para mí, es decir, que tiene una técnica enorme, que se pone completamente a nuestro servicio, y en el interés constante de interpretar, de encarnar, de divertir. Con la mayor seriedad.

Pero sabemos que todos los actores estaban encantados de reunirse con nosotros, y creo que fue un placer para todos, y todos están perfectamente en su lugar. Ken Samuels, que se ocupa de interpretar el arquetipo de la pasma americana, Serge Hazanavicius y Laurent Capelluto como agentes del Mosad abrumados por la necedad de OSS, Reem Kherici una especie de Betty Boop brasilo-nazi, o el mismo Pierre Bellemare, que no es un actor propiamente de formación, nos aportan toda la música de esta época. Su personalidad, su fraseo, su timbre de voz, evocan maravillosamente la atmósfera de la Francia de Pompidou. Todos han estado formidables, y estoy absolutamente encantado con los actores con los que he trabajado.

También querría decir unas palabras sobre la música compuesta por Ludovic Bource. Ha conseguido crear la música que da a la película, a la vez su aliento, su primer grado, conservando las sonrisas necesarias. Sin ser nunca paródica, caracteriza la película en su época, poniéndose totalmente al servicio de la comedia. Se grabó en Francia, por la orquesta Colonne, una orquesta de 80 músicos, y le da una seriedad y un tono que es indispensable para el equilibrio de la película.

P: Hablaba al principio de esta entrevista de OSS como de un personaje hecho para la serie. ¿Habrá pronto una nueva aventura?

R: En todo caso, por el momento hay ganas comunes, la gente no se ha cansado por el momento del personaje, pero empezaremos por ver como es acogida esta película. El resto ya se verá.

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